Historias de Mena

San Julián de Santa Cruz de Mena.

Santa Cruz de Mena a principios del S. XX. Fondo Photo Club. Archivo de la Diputación de Burgos.

Quien, tras recorrer la media docena de kilómetros que separan Santa Cruz de Mena de la capital del municipio del Valle de Mena, Villasana de Mena, espere encontrar en la primera localidad un ejemplo notable del románico del norte de Burgos equiparable a las de las vecinas localidades de Siones o Vallejo debería plantear su viaje desde los libros. Es en ellos donde puede apreciarse la relevancia de sus piedras y los ecos de un pasado no correspondido con la entidad actual del lugar.

Restos de la iglesia de San Julián en Santa Cruz de Mena (Burgos). Foto: Alfonso Ruigomez.Gracias a diferentes documentos, desde manuscritos medievales a diccionarios geográfico – estadístico – histórico decimonónicos, pasando por otras fuentes documentales, tales como el dieciochesco Catastro de Ensenada o las fotos en blanco y negro de primera mitad de siglo XX, podemos trazar algunas líneas del pasado de esta localidad menesa. Inevitable no obviar los estudios de Ángel Nuño García, Luciano Huidobro Serna, José Bustamante Bricio o Paloma Rodríguez – Escudero Sánchez, entre otros, quienes intentaron con más o menos tino arrojar algo de luz sobre este desaparecido – casi – monumento.

San Julián de Santa Cruz de Mena
Foto: Alfonso Ruigomez.

Así, trataremos de presentar lo que hasta la fecha se conoce del templo románico, proporcionando un puñado de fuentes, hoy fácilmente accesibles con las nuevas tecnologías, presentando como única novedad una serie de imágenes aéreas de mitad del Siglo XX que nos devuelven, si cabe, una imagen del templo en pie, aunque herido de muerte, que en nada parece a lo que en la actualidad puede encontrarse. No prestaremos más atención que la de recoger por escrito aquellas fuentes no contrastadas o de dudosa credibilidad, dejando abierto el estado de la cuestión a futuros acercamientos con la transcripción de las mismas como el documento del Archivo del Arzobispado burgalés, que ofrece una serie de noticias del Monasterio del que se hace eco Bustamante Bricio[1] o la transcripción de la escritura citada por Balparda[2] que recoge también el primero respecto a la donación de San Julián de Mena al obispo de Burgos – que en breve trataremos -.

San Julián de Santa Cruz de Mena
Foto: Alfonso Ruigomez.

En el siglo IX aparece Santa Cruz de Mena como una de las sedes de la diócesis de Oca “hasta que quedó integrada en la de Burgos en el siglo XI”[3]. También se documenta en esta época un monasterio de San Julián en Santa Cruz o Santa Columba, que fue cabeza del arciprestazgo del Valle de Mena. No obstante, lasprimeras menciones documentales conocidas con total seguridad de San Julián de Mena se sitúan a finales del siglo XII cuando Alfonso VIII, en 1174, traslada al cabildo catedralicio, y deja en manos del obispo de Burgos, Pedro Pérez, el citado monasterio con todas sus heredades[4].

Posteriormente, una bula de Lucio III (1182), al confirmar las posesiones del obispo de Burgos, menciona in “Mena monasterium Sancti Juliani”. Prosigue la lectura sobre el templo menés en la “Enciclopedia del Románico” diciéndose que Luciano Huidobro recoge la existencia de un palacio junto a la iglesia, patrimonio de don Juan Ortiz, que “en una confirmación dada por Fernando III en 1219 se le eximía del pago de la fonsadera según un privilegio anterior otorgado por Alfonso VIII”[5]. Rodríguez – Escudero también apunta que dicha localidad estuvo posiblemente mediatizada a algún noble, “presumiblemente a los Ortiz de Mena, que poseían el lugar, el solar y los diezmos de la iglesia”[6]. Dichos Ortiz de Mena aparecen mencionados en las “Bienandanzas e Fortunas” como “la más antigua familia de Mena” y debieron perder sus derechos sobre ella en el siglo XII[7]).

Toda esta concentración de documentación en el último cuarto del siglo XII parece revelar un momento de esplendor de Santa Cruz de Mena, siendo razonable pensar que en estos años se construyese la iglesia románica.

 

Fondo Photo Club. Archivo de la Diputación de Burgos.

Ángel Nuño señala, en 1925, que en el siglo XVIII una nueva iglesia se levantó aprovechando buena parte del material de la primitiva románica destacando tímpano (“labrados en sillería un arco de medio punto”[8]), canecillos y aleros del tejado. Son precisamente muchos de estos elementos los que han sobrevivido hasta la actualidad, bien en forma física (tímpano) o a través de fotografías. Desgraciadamente en la actualidad solo queda un muro perimetral de esta iglesia. Durante la Guerra Civil, el lugar sufrió una explosión al emplazarse en él unas baterías[9], aprovechando su valor estratégico en alto, consecuencia de lo cual el techo se derrumbaría. Desde 1937 el edificio permaneció abandonado a su ruina sin mayor atención que la de servir de cantera para construcciones particulares, y en especial, de un camino carreteril. Rodríguez – Escudero nos indica que aún en 1959 (José Pérez Carmona), 1961 (Juan A. Gaya Nuño) [10] y 1966 son descritos y recogidos algunos de los restos subsistentes[11]. Tal dejadez y falta de interés facilita la dispersión de sus piezas en manos de tratantes y oportunistas, hasta culminar con la venta del tímpano por el párroco que en la actualidad se conserva en la Colección Fontaneda del castillo de Ampudia (Palencia). El testimonio de la venta en 1977 por 73.000 pesetas, figura en el estudio “Lo que se llevaron de esta tierra”, de Gonzalo Santonja, publicado en libro por el diario El Norte de Castilla en 1994[12]. Durante algún tiempo esta pieza emblemática del románico menés permaneció en paradero desconocido – Rodríguez – Escudero lamenta el paradero desconocido de éste en 1986 -.  A día de hoy, sólo los restos del muro occidental de la nave y el tímpano se conservan. Paradero desconocido es el de los canecillos que coronaban la torre campanario y la sacristía, un capitel y otros materiales. Por la documentación gráfica y descripciones de diversos autores que vieron la iglesia antes de su destrucción durante la Guerra Civil, se pueden reconstruir algunas partes de la arquitectura y conocer parte de la obra escultórica, fundamentalmente algunos canecillos que se conservaban en la torre – campanario.

San Julián desde el aire (1946-7)
Vuelo fotogramétrico realizado en los años 1945-46 por el Army Map Service de EEUU. Información cedida por el Ministerio de Defensa (CECAF). Con la colaboración del Ejército del Aire. Fotogramas en blanco y negro escala de vuelo aproximada 1:43.000.

Antes de pasar a la descripción artística propiamente dicha, aprovecharemos la ocasión que ofrece esta publicación para tratar de proporcionar un contexto a aquel templo que, en los últimos años del siglo XVIIII, sufrió tamaña reconstrucción. Para ello contaremos con los cercanos datos en el tiempo que proporciona por el Diccionario de Madoz (1846-50) para dar un par de pinceladas en su paisaje humano.

San Julián desde el aire (1946-7)

El pueblo de Santa Cruz de Mena se sitúa en la parte meridional del valle de Mena, en terreno bajo y desnivelado. Su clima se considera sano, siendo sus vientos más constantes el Norte y Sur. Cuenta con 14 casas, una iglesia parroquial (San Julián), a la cual está aneja la del pueblo de Llano, una ermita dentro de la aldea (Santa Teresa), y también una buena fuente aunque poco abundante, a diferencia de las varias que se hallan en el campo que lo son mucho. Confina el término por el Norte con Menamayor; Este con Opio; Sur con Viérgol y Novales y Oeste con Medianas. Comprende el caserío llamado de “El berto”. El terreno es de mediana calidad y cuenta con un pequeño río conocido con el nombre de Iberimo, que desciende de la Peña y se incorpora con el de Menamayor; cerca de aquella se encuentra el monte denominado Seculorum, y más abajo otro que aunque tiene diferentes nombres, se le conoce principalmente por el de Callejas. Sus caminos están en mal estado y conducen a la Rioja, Valmaseda y Menamayor. Recibe correo de Montija por valijero y llega los lunes, jueves y viernes, y sale domingo, martes y sábado. Se cosecha trigo, cebada, avena, yeros, habas, maíz, patatas y algún poco de lino, siendo la mayor cosecha la del trigo. Por su parte se cría ganado vacuno, yeguar, mular y de cerda, teniéndose en más estima el yeguar. Todo esto se complementa con la caza de perdices, liebres, jabalíes, zorros y codornices. La actividad agraria y la cría de ganado ocupa a sus gentes vendiéndose este para San Juan. Cuenta con 13 vecinos, 48 almas en total[13].

San Julián desde el aire (1956-7)
Vuelo fotogramétrico realizado en los años 1956-57 por el Army Map Service de EEUU. Información cedida por el Ministerio de Defensa (CEGET). Fotogramas en blanco y negro escala de vuelo aproximada 1:32.000.

Por las fotos conservadas en el Archivo de la Diputación de Burgos, algunas publicadas por Huidobro, sabemos que el tímpano se encontraba en la puerta de acceso al campanario. Queda perfectamente detallado su análisis en la citada Enciclopedia del Románico:

“De una pieza, realizado con una labra tosca, presenta una extraña iconografía formada por un león que abre sus fauces con los dientes muy marcados, frente a él un caballo con las bridas y ensillado, el jinete hollado por el león y su espada por encima del caballo. Entre los dos animales se encuentra un crismón con las letras Alfa, Omega, P, X, S y un círculo junto al cruce de la X. El arco del tímpano queda enmarcado por una línea de tallos con dos hojas, una chambrana con puntas de diamante y un dintel con diez flores hexapétalas”[14].

Campanario de San Julián.
Campanario de San Julián.

Huidobro identifica varias letras en la cola del león pudiendo leerse “Vicit Leo”, que identifica como “el triunfo del Cristo sobre el enemigo de la humanidad”[15].

La forma de ejecutar el tímpano enlaza con su vecino de San Pelayo de Mena y con el vizcaíno de San Jorge de Santurce conservado en el Museo Arqueológico y Etnográfico de Bilbao. El rostro del hombre nos remite directamente al del Pantocrátor y el león enlaza con el emblema de San Marcos ambos del citado tímpano vizcaíno.

 

 

Desde el punto de vista iconográfico, el león que aplasta a un hombre y el crismón no pasan de ser un vago recuerdo del tímpano de Jaca. El caballo, jinete y espada nos remite a un tema de caballería. “En buena lógica, el animal que aprisiona a un hombre, dentro del mismo contexto del león de Judá, habría que enlazarlo en el contexto de la caballería, quizá una forma de contemporaneizar algún acontecimiento o narrar de una forma sintética la sumisión de los caballeros cristianos a los dictados de la Iglesia”[16].

Más dificultad provoca el estudio de los canecillos que tras la reforma de 1792 pasaron a ocupar parte del campanario y que como señalamos solo se conservan en fotos. De nuevo en la Enciclopedia del Románico encontramos una detallada descripción. En los cuatros ángulos del cuerpo superior de la torre se colocaron otros tantos canecillos que soportaban sendas basas y fustes lisos y que por tamaño debían situarse originalmente en una portada. Estos fustes exentos y monolíticos se remataban con otros cuatro canecillos, y por encima de éstos había una cornisa que volvía a reutilizar material de una imposta con ajedrezado, además de cuatro canecillos más colocados en los ángulos del remate superior. Los motivos se representaban no son del todo apreciables siendo los más claros una serpiente, un cuadrúpedo con la fila de los dientes muy marcados y varias figuras humanas. Solo una imagen detallada de un jinete que sostiene las riendas de su caballo como si lo estuviera domando permite apreciar su calidad escultórica. El jinete lleva un “cinturón de fuerza” decorado con pequeños motivos semiesféricos.

Otros dos canecillos parece que pudieron recolocarse en la sacristía: la cabeza de un felino que muestra dos colmillos a cada lado de la boca y un hombre que eleva las manos en las que sostiene un objeto no identificado. Huidobro, testigo presencial, se refiere a ellos de una forma muy escueta, señalando que hay guerreros luchando entre sí con sus espadas, hombres desnudos, monstruos y un mono jugando con un cuadrúpedo desfigurado. Continúa señalando la existencia de capiteles con motivos similares, ábacos con ajedrezado y en el tejado un guerrero con espada normanda decorada con una cabeza fantástica[17].

Finalmente, una imagen de un capitel descontextualizado que estaba en el suelo frente a la torre, sin reaprovechar, muestra una serpiente que enrosca su cuerpo y devora a un hombre con una lanza en la mano izquierda. Por debajo de éste se ve una cabeza antropomorfa. Huidobro lo describe como un guerrero arrodillado con yelmo, lanza y bajo sus manos una cabeza decapitada. Continúa Huidobro diciendo que la espalda del guerrero descansa en dos colas de serpientes que se extienden por el capitel y son atacadas por la lanza del guerrero[18].

Fondo Photo Club. Archivo de la Diputación de Burgos.

Las características estilísticas de estas piezas no permite relacionarlas directamente con otras obras del Valle de Mena, al menos no con las obras principales, esto es Siones y Vallejo de Mena. Existen, sin embargo, algunas similitudes entre el tímpano de Santa Cruz y el de Santurce antes mencionado, y ninguna, o muy pocas con los de El Vigo y San Pelayo de Mena. Por el contrario los canecillos están emparentados ligeramente con los que se conservan en el ábside de esta última. Especialmente significativo es el cuadrúpedo, posiblemente un jabalí, que se ve en las dos iglesias.

La documentación conservada, las características estilísticas y la cronología de buena parte de las iglesias del Valle de Mena, induce a pensar que se trata de una obra de fines del siglo XII.

Algunos enlaces interesantes:

Huidobro, Luciano. «The art of the Reconquest in Castile (Valle de Mena)», The Art Bulletin, vol. XII, núm. 2. Chicago, 1931.

El Obispado de Burgos y Castilla primitiva : desde el siglo V al XIII (1935) – Serrano, Luciano.

Apuntes sobre la historia de las Merindades antiguas de Castilla (1952?) – García Sáinz de Baranda, Julián. 

Becerro : libro famoso de las Behetrías de Castilla, que se custodia en la Real Chancillería de Valladolid : manuscrito del siglo XIV en el cual se espresan detalladamente la naturaleza y orígen de la nobleza de España y se describe en todo su esplendor el feudalismo nacional en el último tercio de la Edad Media / mandado hacer por Pedro I de Castilla

Noticia del noble y real Valle de Mena, provincia de Cantabria (1892).

Y no dudes en profundizar en los links que facilitamos en «Enlaces a recursos escritos«.

 

[1] José Bustamante Bricio, La Tierra y los valles de Mena: cosas de antaño y hogaño, 1987, pág. 342. Recoge el siguiente documento debido a Julián García Sainz de Baranda y que procede del Archivo de la Catedral de Burgos, según el autor.

“Monasterio de San Julián de Mena. Primeramente, la iglesia de San Julián con dos campanas que está en medio del término Redondo del dho Monasterio.

Está junto a la otra iglesia un palacio grande cercado en derredor de muchas paredes de cal y canto con saeteras, lo cual dello está caído y dello, por caer.

Y en este cercinto ay una torre de cal y canto con dos sobrados en lo alto, la cual torre es cuadrada de manera de otras torres que ay en la tierra donde en los tiempos pasados avía junto a la torre otros aposentamientos que están caídos. En otra parte, otro cercinto cercado que solía ser cavalleriza y aposentamiento en lo alto y otros corrales que están junto a la dicha casa caídas la mayor parte de la pas paredes o un quintanal que está delante de la dicha torre, y aposentos y en todo hay siete arcos de cal y canto nuebos.

Más un término redondo que es del dho término de San Julián que comienza donde está Vallestaño y de ahí va derecho a Campo Hontanillas e de allí va derecho por la linde adelante al pontoncillo de San Julián e de allí al camino de Carrasquedo adelante e de allí va por junto de Valdequetina y baja al Hondón de la Serna y de ahí va al manzanal y de allí va al Val de las Yeguas y de allí a la Bárcena de Santa Cruz y de allí va a la iglesia de Santa Cruz y de allí vuelve a dicho atajo que va al Harso (jaro) que es comienzo del primer mojón, dentro del qual mojón está la Serna del Parral con el Pontoncillo y la Serna de Valdestaño y la Serna de Valtecilla. Llámase la Serna de Valdelasyeguas a la Serna del Manzanal, a la Serna de la Redonda, la Serna de Usa de Valcueva junto con ésta un pedazo de tierra en la Bárcena del Huerto que cabe en dicho pedazuelo medio celemín de sembradura. En tales sernas caben veinte fanegas de sembradura e una que no se labra se llama la campa, que cabe una fanega, labrándose e que por estas heredades dan de un año diecinueve fanegas e media de trigo e otro dieciseis fanega de trigo”.

[2] Cart. 1174, Archivo Catedralicio de Burgos, a través de José Bustamante Bricio,  Opus citati, pág. 342.

“Ego Aldephonsus dei gratia rex Castellae una cum uxore sanctus Julianus et est in Mena totum ex integro Sciliet cum dequanis cum collatis, ternis, pratis, pascuis agnis et molendinis piscarriis, montibus et fontibus, cum arborbus et nemoribus heremos et populatos cum ingressibus et eggressibus et cum omnibus pertenentiis et directuris suis ut.. iure hereditaria omnia prescripta vos vestrique succesores habeatis et carta Burgis era Mª Cª XIIª XVº kals. Septembris. Eodem anno quo dominus rex Aldephonsus equitavit super Nafarram et revicit et duobus diebus in Castello Leguin eum obsedit et vix furtim in nocte manus eius evasit. Et ego Aldephonsus rex regnans in Toleto et in Castella in Naiera et Extrematuram qui hanc cartam fieri  iussi manu propria roboro et confirmo Cerebrunus Toletane ecclesie Archieps. (  ) Hispaniarum primas… Rodericus Gutierrez maiordomus curie regis, Comes Nunnius, comes Petrus, Comes Blassius, Comes Ferrandus, Lupus Diez de Mena”

[3] AGG. Enciclopedia del Románico. Fundación Santa María la Real.

[4] Léase Nota 2. Así también, Luciano Serrano, O. S. B. Abad de Silos recoge en “El Obispado de Burgos y Castilla primitiva desde el siglo V al XIII”, Tomo II, Madrid : Instituto de Valencia de Don Juan, 1935:  “el 15 y 28 del mismo – agosto – en Burgos, fecha en que concedió el monarca a nuestro obispo la iglesia de San Julián de Mena con todas sus dependencias”

[5] AGG. Enciclopedia del Románico. Fundación Santa María la Real.

[6]RodríguezEscudero Sánchez, Paloma. “Arquitectura y escultura románicas en el valle de Mena”, 1986, Valladolid, Junta de Castilla y León, Consejería de Educación y Cultura, página 100.

[7] Íbidem.

[8] Nuño García, Ángel, El Valle de Menay sus pueblos», de 1925

[9] AGG. Enciclopedia del Románico. Fundación Santa María la Real.

[10] Gaya Nuño, Juan A.: “Tímpanos románicos españoles”, Rev. Goya, 43-45, Madrid, 1961.

[11]RodríguezEscudero Sánchez, Paloma. Opus citati, Pág. 99.

[12] Samaniego, Fernando, «El inventario del desconocido patrimonio de la Iglesia se prolongará otros diez años«, Diario El País, 28 de Agosto de 1994.

[13] Capital productos: 64,600 reales. Imponible: 2,677. Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. Tomo 7. Madrid. 1846, Pág. 177 y 178.

[14] AGG. Enciclopedia del Románico. Fundación Santa María la Real.

[15] Huidobro, Luciano. «The art of the Reconquest in Castile (Valle de Mena)», The Art Bulletin, vol. XII, núm. 2. Chicago, 1931, Pág. 171. «On the tail of the lion are various letters which appear to read: vicit leo. This makes it possible to interpret the scene as the triumph of Christ over the enemy of mankind».

[16] AGG. Enciclopedia del Románico. Fundación Santa María la Real.

[17] Huidobro, Luciano. Opus citati. “Other corbels of the tower show warriors fighting each other with their swords, nude men, monsters, and a monkey playing with desfigured quadruped. There are also capitals decorated with similar motives and a checkered abacus with some remnant of shafts of ancient monolithic columns, some plain and others, of later date, showing a ring decoration. On the roof of the presbytery another warrior with a typical German sword and a fantastically decorated head, also round in form, occupies one of the angles

[18] Huidobro, Luciano. Opus citati, Pág. 172.

Un comentario en «San Julián de Santa Cruz de Mena.»

Deja un comentario