Historias de Mena

Sergio Novales, el río Cadagua y la Electra Menesa S.A.

El río Cadagua y la Electra Menesa S.A.

Novales inició y estudió los proyectos y dirección de las obras de cuatro saltos de agua llevados a término en el río Cadagua (Burgos) por la Sociedad Anónima Electra Menesa. Los saltos desarrollaban 2.000 caballos de fuerza, transformados en energía eléctrica que se transportaba a Bilbao.

El estudio de las posibilidades hidroeléctricas del Cadagua a su paso por el valle de Mena fue iniciado por Rafael Bricio Ballesteros, concluyéndolo, a su muerte, el ingeniero de caminos Nicolás de la Helguera. Sería este último el que concluiría los trabajos preparatorios y dotándose de la inversión necesaria acometería “las concesiones de un salto de agua de 13,042 metros en Maltrana; 26,15 m. en Nava, 22,50 m. en Entrambasaguas (Cerezo); 10,50 m. también en Nava y 6,30 en Villasana”[1].

Villasana de Mena.
Río Cadagua a su paso por Villasana de Mena.

Para su ejecución (construcción y explotación), se constituyó, en 1901, la “Electra Menesa S.A”, cuyo capital social en palabras de Bustamante Bricio[2] “se integraba por 1000 acciones de 500 pesetas cada una; repartidas entre D. Sergio Novales y D. José de la Helguera (250 acciones cada uno); D. Martín Mendía Conde, presidente, y D. Prudencio Ortiz y Conde (200 acciones cada uno) y D. Francisco de la Helguera, boticario de Villasana y vicepresidente de la sociedad, con 100 acciones. Con el capital desembolsado (500.000 pesetas) se construyeron canales y centrales, se pagaron terrenos, se estableció el tendido de líneas y se compró la maquinaria”.

Y, por último, inició y estudió los proyectos para un salto de agua en el río Gándara (Santander) con un desarrollo de 5.000 caballos de fuerza. Las obras se hacen por cuenta de la Sociedad Fuerzas Motrices del Gándara, de cuyo Consejo era presidente, a la vez que director de la Sociedad, el Sr. Novales.

En aprovechamientos hidráulicos, establecimientos de regadíos y construcción de saltos de agua, «era una verdadera autoridad, siendo probablemente uno de los ingenieros que habrá llevado al eje de las turbinas mayor número de caballos de fuerza»[3]. El salto de Soba, de más de 300 metros de caída, fue una de sus obras principales.

Continuará.

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[1] Bustamante Bricio, José. La tierra y los valles de mena (Biografía de un municipio), Ed. Gráficas Ellacuria, 1971, pp. 95.

[2] Íbidem, pp. 95 y 96 “Andando el tiempo, el grupo construyó el gran salto de La Gándara en Soba, vendiéndolo al empezar la guerra de 1914 a la Papelera Española S.A.; poco después se injertaría en otros grupos financieros de raigambre bilbaína: Unión Eléctrica Vizcaína, primero, e Hidroeléctrica Ibérica después”.

[3] Sanchez de los Santos, Modesto. Las Cortes Españolas: las de 1910, A. Marzo, Madrid, 1910.

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