Historias de Mena

Valle de Mena en el Diccionario de Madoz (1845-1850).

VALLE DE MENA.

En la provincia, audiencia territorial y capitanía general de Burgos, partido judicial de Villarcayo y diócesis de Santander, compuesto de 1 villa y 52 lugares que forman un solo ayuntamiento, cuya capital es la referida villa, denominada Villasana.

Se halla SITUADO al Norte de la provincia.

CLIMA sano y templado, aunque algo húmedo a causa de su proximidad al Océano. Los vientos que principalmente reinan son el Sur y Oeste en otoño y primavera, y en verano el grato Nordeste, que templa los calurosos rigores de la estación. Las enfermedades que se padecen con más frecuencia son algunas fiebres intermitentes y gástricas.

Vista de Villasana de Mena desde Caniego.

Este valle se extiende 3 leguas de Norte a Sur, y 4 1/2 de Este a Oeste, contándose las primeras desde el portillo de Brenas, en los elevados montes de la Ordunte hasta lo alto de la peña de Lerdano, y las segundas desde más abajo de Arza hasta lo alto del monte Cabrio.

El TÉRMINO municipal confina Norte con el valle de Carranza y Encartaciones de Vizcaya; Este Arciniega y provincia de Álava; Sur Losa Mayor y Menor, y Oeste merindad de Montija y provincia de Santander y Vizcaya. Los expresados pueblos componen una vicaria eclesiástica, cuya matriz es Villasana, excepto los de Angulo, Ciella y Cirión que pertenecen a la de Arciniega. Cada uno de ellos tiene su correspondiente iglesia parroquial, a excepción de los de Santa Cruz y Llano que tiene una para las 2; Angulo que por lo diseminado de sus barrios cuenta 3, Ayega 2 y otras tantas Villanueva. En tiempos no muy remotos hubo también dentro de la circunferencia del valle más de 50 ermitas, pero en el día su número es mucho más reducido, siendo las principales por su aseo y devoción de los fieles las de Nuestra Señora de Cantonad, patrona del valle; la de los mártires Santos Cosme y Damián; la de San Bartolomé de los Montes; la de Nuestra Señora de los Prados; la de Nuestra Señora de Trasaguas; la de Nuestra Señora del Buen Suceso; la de Santa María Egipciaca, y finalmente la de Santa Isabel, de las cuales unas están en llano, situadas otras en alturas, y todas en sitios alegres y pintorescos. Para la enseñanza existen 14 escuelas de primeras letras, a las que concurren alumnos de ambos sexos a recibir las lecciones, mediante un precio convencional; sin embargo, las hay también gratuitas en los pueblos de Nava, Orrantia y Viérgol, estando dotadas con 200 y 300 ducados; pero en la del último, además de la educación gratuita, reciben los alumnos libros y cuantos utensilios necesitan hasta perfeccionarse en la lectura, escritura, aritmética, gramática castellana y nociones de geografía e historia. Hay así mismo en este pueblo y el de Vallejo, cátedras de latinidad con las dotaciones de 300 y 400 ducados. Los concurrentes a éstas y a todas las demás escuelas mencionadas son en número de 430.

Las CASAS del país que nos ocupa, son todas espaciosas y de regular aspecto. En él se conservan también fuertes torreones, entre los cuales exceden en antigüedad, los que ceñidos de hiedra y ruinosos se ven en el lugar de Vallejuelo. Todos los pueblos se hallan situados a la inmediación de algún río o arroyo; y además de las comodidades que la proximidad de estos les proporciona, tienen fuentes que manan con abundancia, y cuyas aguas son puras y cristalinas, con muy poca mezcla de materias extrañas, en particular las que brotan en la canal y valle de la Ordunte.

El TERRENO participa de monte y llano: en él predominan las tierras arenosas, calizas y aluminosas, no faltando tampoco las magnesianas y ferruginosas, por cuya razón su calidad es muy varia, según que son más o menos abundantes los principios terrosos y salinos. Los adelantos de la agricultura son poco conocidos en este valle, donde sus naturales, apegados a las envejecidas máximas, miran con indiferencia, y hasta con prevención los escritos de nuestros mejores agrónomos. Entre las montañas que descuellan en el territorio que se describe, son los principales los llamados de la Ordunte y la Peña: los primeros que se extienden 3 leguas en jurisdicción de Mena, dividiendo este valle del de Carranza, se prolongan de Oeste con inclinación a Nordeste, desde Montija a Valmaseda: la peña que se dilata todo lo largo del valle, separándolo por la parte Sur con sus cimas del de Losa Mayor y Menor, forma al principio de su marcha, más arriba del santuario de Cantonad, una curvatura que, dando ensanche al valle, deslinda la espaciosa Castilla de la modesta y reducida Álava. La fragosidad de estas montañas, y el monte Cabrio que sirve de línea divisoria por el Oeste, entre aquel y la merindad de Montija, dejan una profundidad en la que empiezan las tierras bajas, la cual se halla erizada de varios montes y cerros o lamas de inferior elevación, que con sus distintos giros forman diferentes cañadas y alegres y vistosos valles, siendo éstos el de la Ordunte, el de Ayega, el de Angulo y el que se describe. En este país abundan los montes, y aunque en la última guerra civil se destruyeron muchos de los mejores, todavía tienen los pueblos donde surtirse de leñas con abundancia para el consumo de sus hogares; en muchos de aquellos se fabrica también carbón con las sobrantes, el cual se consume en las ferrerías. Pero los montes de donde particularmente salen estos materiales son riquísimos de la Ordunte y Leciñana, que además les proporcionan excelentes maderas de construcción y muy buenos pastos para los ganados. Los llamados de la Costera están pobladísimos de encinas; pero los de la Peña han sufrido talas de consideración. En las vertientes meridionales de los referidos de la Costera, en el término de la Hoz, se está explotando una de alcohol; y en otros varios puntos del territorio abunda el mineral de hierro, particularmente en Villanueva, Vallejuelo y Somorrostro. El valle que nos ocupa, esta surcado por los ríos Cadagua, Ordunte, Hijuela, Angulo, Siones y el llamado Río de las Herrerías, los cuales nacen todos de otro del término municipal, y dan movimiento con sus aguas varios molinos harineros, algunas ferrerías y a una fábrica donde se funden, labran y pulen toda clase de hierros. Hay también además de estos ríos multitud de arroyos; existiendo sobre unos y otros muchos puentes de piedra y madera que facilitan la comunicación de entre ambas riberas.

CAMINOS: todos se hallan en malísimo estado excepto la carretera que atravesando el valle conduce a Valmaseda, Castro Urdiales y Bilbao.

CORREOS: la correspondencia se recibe de la capital del partido por valijero.

PRODUCTOS: trigo, maíz, cebada, avena, yeros, alholvas, legumbres, muchas especies de uvas, y otras frutas, patatas y hortalizas. Se cría ganado lanar, cabrío, mular, yeguar, asnal, vacuno y de cerda: caza mayor y menor, y pesca de truchas, anguilas, barbos, otros pececillos, loinas y cangrejos.

INDUSTRIA: la agrícola, 9 fábricas de hierro y multitud de molinos harineros, pero todos mal construidos; también se fabrica carbón para el consumo de dichas fábricas.

COMERCIO: se extraen algunos cereales para el mercado de Valmaseda; y para Castilla diferentes hierros pulimentados y sobre 6,500 quintales en bruto: se importan lienzos y percales extranjeros, y unas 26,000 cántaras de vino: en muchos de los pueblos del valle hay también algunas tiendas de los artículos de primera necesidad, pero todas de poco valor.

POBLACIÓN: según la matrícula catastral del año 1842 aparecen 597 vecinos, 2,610 almas y según los datos de redacción son 1,108 de los primeros y 6,090 de las segundas.

CAPITAL IMPONIBLE: 400,715 reales.

CONTRIBUCIÓN 18’39 por 100 de dicha riqueza. Los naturales de este valle vivieron unidos bajo unas mismas leyes con los vizcaínos, de quienes se separaron tal vez en tiempo de Enrique III, siendo varias las opiniones sobre la fecha y causa de este hecho. Siempre se han distinguido en las guerras; pero especialmente en la última civil. En los primeros meses del año 1834, se armó este valle contra los carlistas que, con dominio exclusivo, recorrían las provincias confinantes Vizcaya y Álava. Con esto no fue invadido hasta el año 1835: entonces vino a sufrir todos los horrores de la guerra. Reunida la juventud, se formó una compañía franca que se distinguió en repetidos encuentros y muy particularmente en la acción del 13 de junio sobre los altos de Montiano y Campo del Caballo.

Alojábase esta compañía desde su creación en la casa fuerte de Villanueva que fue combatida diferentes veces en el año 1836 sin que pudiesen tomarla los carlistas como se apoderaron de Balmaseda y Mercadillo y lo mismo por todo el año siguiente de 1837; y la noble juventud del valle de Mena continuó sobre las armas hasta la terminación de la guerra maniobrando siempre con el ejército en cuantas operaciones verificó por esta parte como en las que dieron lugar a las notables acciones de la ermita de Santa Isabel, término de Bortedo dada en los días 9 y 11 de febrero de 1836, en que tanta gloria adquirieron los generales Ezpeleta y Méndez – Vigo sobre las fuerzas de Eguía, y a las de 30 y 31 de enero de 1838, sobre las líneas de Medianas buscando constantemente el sitio más difícil y arriesgado sosteniendo ademas por sí encuentros y choques parciales con bizarría digna de la mayor alabanza.

 

(Diccionario Geográfico – Estadístico – Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Pascual Madoz. Tomo 11. Madrid. 1846, Págs 367 y 368)

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