Historias de Mena

Informe para realizar unas obras en el caudal de las aguas del molino de Haedillo (II).

Orduña y Julio de 1825.

Señor Don Iñigo de Ortes de Velasco.

Muy Señor mío: por el adjunto borroncito podrá (vuestra merced) hacerse cargo del estado y posición del molino de Aedillo, ferrería más moderna que dicho molino, que labra con aguas sobrantes, y sitio en que estaba la presa del molino derruido correspondiente a la administración de Don Juaquín de la Azuela, a cuyo reconocimiento asistió juntamente con Don Miguel de Belaunde y mi persona.

Haedillo (Vuelo Americano Serie A – 1945-1946, Fototeca Digital).

El día 22 por su tarde nos juntamos en dicho molino, le pregunté a Don Juaquín que cual era la causa de oponerse a que no se colocase el nuevo bocín[1], y me contestó diciendo que su molino arruinado tenía el goce de aguas del de vuestra merced; yo le dije que aunque el Señor Don Iñigo mejorase su máquina y edificio (como así bien lo podía hacer si quería) siempre le quedaba el mismo goce de aguas, que después de su aprovechamiento las dejaba correr libremente por su curso natural al río y madre de aquel sitio acostumbrado, y que así él no podía pedir más que esto mismo, y que el oponerse a que no se asentase el nuevo bocín era pedir un nuevo derecho que no le tenía a no ser que mostrase algún documento para; él decía que por ningún caso podía impedir el que vuestra merced beneficiase y mejorase su molino, aun cuando le diese otro destino, pero que no podía consentir en colocar el nuevo bocín, le dije luego vuestra merced, ya se opone no dejarle hacer al dueño del molino lo que quiera en beneficio de sus derechos, claro está, porque primero dice que no puede oponerse a mejorar el molino, (pues sabemos positivamente que teniendo las dimensiones correspondientes a su altura o salto causan con igual cantidad de agua los canales cerrados mejor efecto, que los abiertos, porque aquellos se sujeta y aprovecha toda el agua que entra por sus bocas, y forman un cuerpo más sólido  y por estos abiertos no, en razón de que corre sin sujeción y después de entrar por sus bocas se pierde mucho por los lados sin poderse aprovechar, y en tiempo de escasez todo hace falta) y después decía que había de protestar su asiento y colocación, luego esto es oposición y no dejar al interesado hacer en el edificio lo que quiera; Él decía que por los bocines no pasaría tanta cantidad de agua como por los abierto, y yo le decía que sí, la razón es, que teniendo la entrada igual que los abiertos y después la salida proporcionada a su altura o salto, saldrá una misma cantidad.

Haedillo (2009 Vuelo PNOA, Fototeca Digital).

El molino de vuestra merced, debe tener entrada lo que menos 16 pulgadas de altura y 13 de ancho, que hacen 208 pulgadas de área (aunque siendo cerrados aunque tengan mucho más nada perjudica) la salida debe tener, 8 pulgadas de alto y cinco de ancho, en esto de la salida es menester todo el cuidado, por razón que no se le puede dar más ni menos, por lo que disminuye en la altura; para esta proporción hay que contar con la altura, peso y roce de la piedra volandera y diámetro del rodete: El choque que hace el agua a los vasos del rodete debe ser todo lo posible horizontal, porque siendo así el impulso es hacia delante para dar la vuelta y se aprovecha de todo el peso de agua que tiene la columna, mas si está el bocín muy picón o mucho enviajado su declinación hace el choque en los vasos hacia abajo y no causa el efecto como debe: con los bocines cerrados se puede poner lo más horizontal posible, pero con canales abiertos no se puede hacer así, porque estos tienen sus bocas o entradas que buscar la coronación de la columna de agua, y aquellos en la antepara[2] o cubo, se pueden poner donde se quiera más arriba o más abajo: todas estas ventajas tienen los bocines cerrados en igual cantidad de agua.

Todas estas conferencias tuve con el tal Don Juaquín de la Azuela, pero todo era inútil, porque cuando que quería le convencían, y cuando no quería nada servía; él siempre estaba en su tema, que era decir, que si la cantidad de agua era como 20, echarle como 40, y ensanchar los canales, y a esto le reponía yo, y cuando hay escasez, a esto decía que allí nunca la había, cuando estaban confesando los molineros que sí:

por último le dije, que estando lleno el tubo o antepara, lo que no cogía por los bocines se vertería por encima, y bajando a la estolda saldría desde ella al río, y a esto se conformó y dijo, que siendo así estaba bien; sin embargo de todo esto siempre salía con decir que a vuestra merced no le darían más agua que lo que cogían los bocines, y yo le decía que la regla o el derecho de aguas no estaba en esto, y sí en la presa y compuertas: volvía a decir que cuando se litigó una demanda en tiempo de su Señor Padre se pretendió por la parte contraria el tomar la medida a los canales para no darle más agua que lo de éstos, pero en esto confesó él mismo, que no hubo lugar a esto, ni se estimó por el Juez: yo le dije también, que cuando litigó dicho su señor padre sobre el derecho de aguas debió también el acompañarle en dicha demanda como parte que se presenta ahora, para adquirir el goce de aguas que dice tiene el molino derruido de su administración, y a esto dijo, era cierto debía haber salido, pero que no sabe cuál fue la causa: de manera que si voy a decir todo lo que allí se parló en esta conferencia, llenaría otros dos pliegos;

Tampoco paro en esto, que a otro día me hizo ir a Balmaseda, a informarme de Don Martín de Antuñano, y me dijo éste; que era cierto se litigó demanda en su tiempo, pero que se le condenó en costas a la parte contraria por mal demandante, y también que cuando se puso el bocín cerrado hace cuatro años él, no dio más que la madera en el Jaro y que el molinero costeó todo lo demás, y que está muy contento y que tampoco se le opuso nadie; esto es lo que resultó del informe de dicho Antuñano.

Al paso y al venir hacia esta por Arciniega, estuve con Don Manuel de Murga, y le hice relación de todo el resultado, y me dijo que él estaba y era del mismo parecer que yo, que a vuestra merced, nadie le podía limitar el aumento y mejora de su edificio, y que si alguno lo hacía sería razón: Perdone vuestra merced por la molestia mandando cuanto sea de su agrado a este su atento y seguro servidor Q.S.M.B

Felix Ilario de Echevarria.

P.D. el resultado de la capilla avísame en otro correo.


< Anterior Siguiente >

[1] En los molinos de cubo, agujero estrecho por donde cae el agua al rodezno (R.A.E.)

[2] Depósito de agua que alimenta la ruedas o turbina de los ingenios hidráulicos (Wikipedia).

Deja un comentario.