Historias de Mena

El Inquisidor de Viérgol.

Manuel Ruiz de Vallejo, presbítero abogado de los Reales Consejos y beneficiado del lugar de Viérgol. Nacido en Viérgol (Burgos), en 1727[1], se graduó – siguiendo a Medina[2] – en la Universidad de Osuna en 1754 y en la de Valladolid, donde sirvió como fiscal interino en la Inquisición, y luego como provisor del obispado de Plasencia. Por el mismo autor se sabe que tomó posesión de su asiento en México el 2 de Junio de 1770), y aunque se despidió del Tribunal el 6 de Octubre de 1780, con promoción a Valladolid, no salió de allí hasta 1783[3].

Casa con inscripción de Manuel Ruiz de Vallejo en Viérgol.

Por el «Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Manuel Ruiz de Vallejo» sabemos que fue acompañado por tres criados, dos de los cuales eran del Valle de Mena:

Joseph Antonio de Alzube era «de edad veintiún años, mediano, de cuerpo color blanco, ojos azules y pelo castaño».

Era hijo de Joseph de Alzube y Lucía de Marroquin, vecinos de Viérgol, y nieto por línea paterna de Joseph de Alzube y Manuela de Orrantia y por la materna de Manuel de Marroquín y Francisca de San Pelaio.

También se informa en el expediente que en trece de marzo de mil setecientos cuarenta y nueve fue bautizado por Ventura de Novales, cura capellán sirviente en dicho lugar de Viérgol.

En un acta fechada el 29 de octubre de 1782 – localizada en los Archivos Notariales de la Universidad Veracruzana y cuya trascripción se recoge aquí -, Manuel Ruiz de Vallejo y Marroquín, «beneficiado del lugar de Viérgol en el valle de Mena, provincia de Cantabria, Inquisidor de esta nueva España, residente en Jalapa, con testamento hecho en el mes de octubre de 1779, declara que por vía de codicilio nombra como su albacea testamentario a don José de Alzube, su primo, junto con sus otros albaceas ya nombrados».

Joseph María Ylarión de San Pelayo tenía «diez y seis años, de cuerpo mediano, color trigueño, pelo negro, ojos pardos».

Era hijo de Pedro de San Pelayo y de Luisa de Ballesteros y ¿Rojas? y nieto,  por parte paterna, de Francisco de San Pelayo y de Isavel de Cortayre y, por la materna, de Ventura de (Roxas).

Fue bautizado en Gijano en veinticinco de octubre de mil setecientos y cincuenta y tres.

Durante los años que estuvo de inquisidor en México participó en algunos procesos célebres como el de Agustín Beven, coronel del Regimiento de Dragones de México, “uno de los casos seguidos contra franceses en el siglo XVIII, a quienes, después del estallido de la Revolución francesa se les empezó a temer como precursores ideológicos de rebeliones y desajustes sociales”[4]. La amenaza de la difusión del pensamiento ilustrado en Nueva España, la progresión de ideas revolucionarias a manos de soldados extranjeros sospechosos de ser partidarios de Lutero o Calvino o la posesión de libros prohibidos son algunos de los asuntos sobre los que versa este proceso inquisitorial.

El 16 de mayo de 1777, dentro de este proceso, Ruiz de Vallejo llamaba a declarar a Teodoro de Croix, Comendador de la Orden Teutónica, Brigadier de los Reales Ejércitos y Comandante en Jefe de las Provincias internas de Nueva España.[5]

Otro caso, también de gran repercusión, en el que medió el de Viérgol, tuvo su origen en la implantación de la “Reforma de la Observancia”, propuesta a finales de la década de 1760, y cuya aplicación provocó grandes protestas y malestar entre los conventos calzados de Ciudad de México y, especialmente, de Puebla.

Los esfuerzos de su obispo para que las monjas aceptasen, en contra de su voluntad, una forma de observancia llamada “vida común” – que mejoraría la calidad de la observancia de la vida religiosa y la espiritualidad, simplificando las prácticas devocionales y buscando una mayor austeridad – provocaron la resistencia y desobediencia de aquellas que vivían la fe de modo más relajado – menos estricto moralmente[6]

El asunto amenazó con trastocar la tradicional estructura jerárquica de la iglesia novohispana pues la negativa suponía una declaración de resistirse a obedecer las órdenes de los hombres, pues eran éstos quienes gobernaban sus vidas como padres espirituales y superiores religiosos. Sin embargo, las monjas podían ampararse en que la obediencia lastimaba su conciencia o ponía en riesgo sus posibilidades de salvación para juzgar libremente y negarse.

              “La decisión final sobre la vida común fue dada en una cédula emitida el 22 de mayo de 1774. El rey Carlos III decretaba que todos los conventos novohispanos debían seguir la vida común. Esta medida no debía imponerse irreflexivamente, por lo que el rey expresaba su deseo de otorgar a las monjas plena libertad para aceptar o rechazar la vida común. El Rey pensaba que dar a las religiosas completa libertad para hacer su propia elección eliminaría todas las fuentes de protesta”[7].

La tolerancia prescrita por el rey parece que no se respetó por algunos prelados, caso del obispo de Antequera (Oaxaca) surgiendo quejas que llegaron a la Audiencia y a oídos del Papa. En 1777, el rey ordenó una investigación confidencial para corroborar la veracidad de las quejas de las monjas. Así, en agosto de 1778 la Corona envió a Puebla al presidente del Santo Oficio de la Ciudad de México, Manuel Ruiz Vallejo, junto con el oidor de la Audiencia, Ruperto V. Luyando, para investigar los sucesos ocurridos y encontrar una solución a los problemas creados por la reforma[8].

Realizaron una encuesta con más de 20 preguntas sobre el cumplimiento de la vida común. Entrevistaron monjas, autoridades superiores de todas las órdenes, concejales de la ciudad, capellanes y ciudadanos distinguidos.

“Todos los hombres proporcionaron información favorable sobre el obispo y la manera en que había conducido la reforma. La mayoría de las supuestas monjas disidentes no presentaron evidencia de maltrato, aunque algunas de ellas solicitaron su transferencia a conventos donde se observaba la vida privada”[9].

El informe final quedó listo a principios de 1779 y llegó a manos del rey a fines de ese mismo año. En vista de que el informe afirmaba que el comportamiento del obispo era justificado, el rey decretó su aprobación final a la reforma en una cédula emitida en 1780.

Información de la Genealogía del Dr. Don Manuel Ruiz de Vallejo y Marroquín >>


[1] Fecha contrastada en la partida de nacimiento que se presenta en la “Información de la Genealogía del Dr. Don Manuel Ruiz de Vallejo y Marroquín”

[2] Medina, José Toribio: Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en México, 1905, pág. 453.

[3] Idem.

[4] Buelna Serrano, María Elvira: “Proceso inquisitorial contra don Agustín Beven; coronel del Regimiento de Dragones de México”, 1987. Pág. 13. http://zaloamati.azc.uam.mx/handle/11191/1396

[5] Pág. 33 y 34.

[6] Convivencia con sirvientas y seculares, por ejemplo. Para más información sobre este hecho: Lavrin, Asunción: “Las esposas de Cristo. La vida conventual en la nueva España”. Fondo de Cultura Económica, México, 2017. De esta publicación hemos sacado todos los datos.

[7] Íbidem.

[8] Íbidem.

[9]    «.

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