Historias de Mena

Libro de capellanía de Nra. Sra. de Montserrat de El Berrón (5)

6ª Y con lo dicho desde ahora para siempre fundan dicha Capellanía colativa con los expresados ciento diez mil reales de vellón de capital señalados como censo redimible en dicha casa de la Calle de Santiago de dicha villa de Bilbao,

Extracto del libro de capellanía de Nra. Sra. de Montserrat de El Berrón

y se desisten y apartan y a sus herederos del derecho de ¿tenuta?[1], posesión y propiedad y otro cualquiera que los pertenezca en ellos, y como vienen de esta fundación los ceden, renuncian y traspasan en dichos capellanes, y en cada uno en su tiempo, para que usen de ellos y gocen solamente de sus réditos, frutos y aprovechamientos, en cuanto pueden los convierten desde luego en beneficio eclesiástico y de temporales en espirituales, y confiesan que sin ellos les queda decente sustentación para mantenerse según su calidad,

El Berrón

y suplican a los señores provisores[2] de este obispado admitan bajo de su protección y jurisdicción esta fundación y hayan por presentado al dicho Don Joseph Arnaiz de las Revillas por tal capellán y a los demás que le sucedan y a todos y a cada uno a su tiempo les despachen título de adjudicación, colación y canónica institución de esta capellanía y para que se guarde y cumpla lo dispuesto en ella y que para ello la aprueben y confirmen interponiendo su autoridad y decreto judicial, ya que en todo tiempo habrán por firme esta disposición y que pagaran los tres mil y trescientos reales de renta cada año mientras no se redima dicho principal se obligan con todos sus bienes mueble y raíces presentes y futuros, y para que así se lo hagan cumplir como sentencia definitiva pasada en autoridad de cosa juzgada dieron su poder a las justicias competentes a cuyo fuero se someten, renunciando el propio, jurisdicción y domicilio y la ley si convenerit de jurisdictione omnium judicum con las demás de su favor; y dicha señora Doña María Manuela renunció también las del Veleyano[3], emperador Iustiniano Senatus Consultus, Toro, Madrid y partida, de cuyos efectos fue noticiosa y sabedora de ellos las volvió a renunciar de que el presente escribano da fe, e hizo en forma de no oponerse a esta escritura por ningún derecho que le sea concedido y que no pedirá absolución ni relación de este juramento, y aunque se le conceda propio motu[4] no usará de ella pena de perjura,

Extracto del libro de capellanía de Nra. Sra. de Montserrat de El Berrón

y declaro hacer esta fundación de su libre y espontánea voluntad sin violencia, fuerza ni inducimiento alguno, sino por los motivos que quedan expuestos, en cuyo testimonio así lo otorgaron y primaron a quienes yo el escribano doy fe conozco, siendo testigos Don Joachin de Santiago, teniente capitán del Regimiento de Dragones de Frisia[5], Don Eusevio Thomas Hortiz de la Riba, Manuel y Ramón de Arce, vecinos de esta dicha villa y de citado lugar de El Berrón, y en fe de todo lo firmo, yo el escribano con dos de los dichos testigos = Doña María Manuela Martínez de Basterra y Urbina = Don Domingo Hortiz de la Riba = Don Joachin de Santiago Velasco = Ramón de Arze = Ante mí Joseph de Villar = Yo el dicho Joseph de Villar escribano de S. M. y del número de esta villa de Valmaseda, señorío de Vizcaya presente fui y en fe lo signo y firmo en estas ocho hojas = En testimonio de verdad Joseph de Villar =

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[1] Posesión de los frutos, rentas y preeminencias de algún mayorazgo, que se gozaba hasta la decisión de la pertenencia de su propiedad, entre dos o más litigantes (R.A.E).

[2] Juez diocesano nombrado por el obispo, con quien constituye un mismo tribunal, y que tiene potestad ordinaria para ocuparse de causas eclesiásticas (R.A.E).

[3] Algunos edictos de Augusto y de Claudio prohibieron a la mujer casada interceder por su marido. El senadoconsulto Veleyano, generalizando aquella prohibición, prohibió en general a la mujer obligarse, de cualquier modo que fuera, con un tercero (www.derechoromano.es).

[4] “Motu proprio”: Libre y voluntariamente, por iniciativa propia (R.A.E).

[5] Los dragones constituyeron hasta 1803 un arma separada de la Caballería y la Infantería. Inicialmente eran soldados armados con un arcabuz o mosquete y montados en caballos de segunda clase que podían moverse rápidamente en la campaña y actuar tanto a pie, como Infantería, o a caballo, como Caballería Ligera, dependiendo de las necesidades tácticas. Para más información: Wikipedia.

5º de Dragones de Villaviciosa.

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